sábado, 12 de marzo de 2011

LA PLAYA DE LOS SUEÑOS

No es tan descabellado pensar que la energía que transmite el mar pueda llegar a ser tan poderosa que estimule al sueño, y no me refiero a aquel que te hace bostezar y cerrar los ojos, sino al sueño que despierta la pasión por lograr un ideal.

El sonido de la blanca espuma de las olas transporta a mundos ulteriores, inundando la mente de aquel que percibe el agua helada en sus pies desnudos. Tal gelidez invita  a reflexionar sobre el pasado para evitar errores en el futuro. Algunos peces en la orilla huyen ante la presencia invasora, y con ellos se van los miedos. Algunas aves revolotean sobre las altas palmeras de dan sombra a una camada de perros callejeros; quien camina puede pensar que estos representan sus ideas incipientes que aguardan el momento correcto para crecer. La suavidad de la arena mojada refresca los pensamientos, basta con cerrar los ojos, entregarse a la brisa marina y al sonido del océano para transportarse al presente que queremos llegar.

Conchas de colores hundidas entre la arena solo pueden evidenciar las múltiples opciones que podemos escoger, somos dueños de nuestras decisiones y forjadores de nuestro futuro… una ola llega y se lleva las conchas más débiles, las que estaban partidas, pero las que quedan son las fuertes, que resisten altas y bajas mareas, soportan sequías e inundaciones.

Una gaviota se posa circunspecta sobre el rompeolas, mira a su alrededor disfrutando de su soledad. Se le observa muy calma y serena admirando el atardecer. Algunos zamuros se acercan e intentan molestar, pero permanece tranquila. Nunca debemos desviarnos de nuestros objetivos aunque animales carroñeros intenten llevarnos al desequilibrio, el atardecer puede resultar todo un espectáculo si nos mantenemos firmes en nuestros propósitos.

El andar gracioso de los cangrejos en las piedras parece estar sincronizado con el camino del presente inmediato, no siempre será como queramos que suceda, pero tenemos dos buenas tenazas para quitarnos del medio aquello que nos estorbe.

Cae la luna y su reflejo aparece. Algunas tortugas rompen el cascarón y salen hacia el mar, ávidas por conocer el mundo que les espera. Nadan con suavidad y paciencia. Habrá momentos claros y momentos oscuros. Pero siempre tendremos algún suceso que admirar y aprender de él.

Sube la marea, es hora de partir. Pero con la intención de volver al sonido del océano, a las aves valientes, al atardecer de fotografía, a las ideas en crecimiento, a las palmeras robustas que dan sombra, a las conchas de colores, a la brisa estimulante, al futuro que sueño.



Foto tomada en Tiwi (Mombasa), en la costa de Kenya. Esto es Diane Beach, arena blanca, agua cristalina y tibia.

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